El desarrollo industrial
experimentado por Inglaterra entre 1750 y 1850 dio lugar a la conformación de
las primeras organizaciones obreras como consecuencia de las pésimas
condiciones trabajo en las fábricas y de los salarios inadecuados.
En la etapa inicial de la
industrialización (1750-1850) se produjo una degradación de las condiciones de
vida de los trabajadores a partir de:
• Jornadas
laborales prolongadas y en espacios insalubres.
• Salarios
bajos
• Producción a
destajo.
• Generalización
del trabajo infantil.
• Ausencia de
licencias por enfermedades y falta de un sistema previsional.
Por todo esto se crearon los
sindicatos en los que se reunía la gente trabajadora de un mismo oficio para defender
sus reivindicaciones mediante huelgas. Constituían sociedades de ayuda mutua,
las cuales disponían de cajas comunes con capital proveniente de las cuotas de
los asociados, para afrontar períodos de huelga, asistencia a las familias de
obreros fallecidos, gastos por servicios fúnebres, etc
A partir de la expansión del
modelo industrial y la expansión del capitalismo en la segunda mitad del siglo
XIX se expandieron también, junto a la inmigración llegada de europa, estas
ideas sindicales en el territorio argentino.
En la Argentina las primeras
organizaciones obreras que se conformaron fueron las sociedades de socorros mutuos
o mutuales. La primera se creó en 1857 en Buenos Aires con la denominación de
Sociedad Tipográfica Bonaerense, pero por su dinámica y objetivos esta entidad
respondía más a una organización mutual que a una gremial. Recién en 1877 es
cuando se constituye la primera estructura sindical con carácter moderno: la
Unión Tipográfica Bonaerense, que realizó, al año siguiente, una huelga por la
reducción de salarios que afectaba a sus afiliados. La huelga sorprende y logra
que se acepte lo exigido: se aumentan los salarios, se reduce la jornada a 12
horas y se excluye a los niños menores de doce años. Sin embargo, al poco
tiempo, se reimplantan las viejas condiciones de trabajo y el sindicato
desaparece. El triunfo momentáneo de esta medida de fuerza marcó la celebración
del primer convenio colectivo que se conoce en la Argentina.
Como era de esperarse la mayoría
de los trabajadores que se reunían en torno a los sindicatos eran europeos,
como lo era casi la mitad de la población, que habían traído de sus naciones de
origen ideas y principios políticos que influyeron en su accionar gremial. Las
líneas políticas más influyentes fueron el anarquismo y el socialismo.
Durante el período 1880-1900 se
formaron más de cincuenta sindicatos por oficio y se incrementó notoriamente el
número de huelgas y de acciones de protesta. En este proceso de crecimiento el endurecimiento
de las condiciones laborales y de los salarios, como consecuencia de la crisis
económica que sufrió Argentina en 1890, fueron un motor para la activación del
movimiento obrero. En ese año, las diferentes líneas internas, que usualmente
habían generado divisiones dentro del movimiento obrero, se unificaron sin
excepciones para la organización de los actos por el primero de mayo de 1890 y
presentación de un petitorio único.
BIBLIOGRAFIA
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